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jueves, 1 de agosto de 2013

Shoemaker–Levy y el impacto contra Júpiter

Shoemaker%E2%80%93Levy-1%20.jpgFLICKR/NASAMARSHALL
En la incesante actividad del universo, muchas veces no nos percatamos de la existencia de eventos que son de tal magnitud, que nos afectan. Los cometas son cuerpos celestes compuestos principalmente de gases y rocas que transitan arrastrados por las distintas órbitas de los planetas y estrellas del universo. Sus trayectorias algunas veces pueden entrar en los influjos gravitatorios de planetas o incluso sistemas, como es el caso de nuestro sistema solar. Tras la invención de los telescopios, el primer astrónomo en percatarse de la existencia de estos cuerpos fue Edmund Halley en el año 1705.

El descubrimiento

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DIGITAL VISION/DIGITAL VISION/THINKSTOCK
Estos cuerpos generalmente, en sus trayectorias pueden llegar a tener un periodo de regularidad de varios años, hasta décadas e incluso siglos. Quizá el más famoso de los cometas sea justamente el que lleva el nombre de su descubridor, Halley, que transita en cercanías a nuestra órbita terrestre, con la puntualidad de un reloj suizo, cada 76 años.
De hecho el propio Edmund Halley, que pronosticara el paso del cuerpo celeste para 1758, no pudo ser testigo pues falleció en 1742 antes del evento astronómico. Con mayor suerte una pareja de astrónomos, los Shoemaker junto a David Levy, encontraron en una fotografía al cometa girando alrededor de un planeta, por primera vez, en lugar del sol.

Shoemaker-Levy 9

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ISTOCKPHOTO/THINKSTOCK
El cometa estuvo ya orbitando alrededor de Júpiter en 1992, sin ingresar en su campo gravitatorio. Sin embargo para 1994, la poderosa fuerza de marea del titánico planeta, desintegró en varios fragmentos el cometa que entró en su órbita. Los fragmentos se dispersaron por 150.000 kms alrededor del planeta creando por el entorno atmosférico, un denominado “collar de perlas” por la apariencia de cuentas encendidas que pudo ser captado por el telescopio espacial Hubble. Los astrónomos de todo el mundo calcularon la predicción de los impactos que teniendo en cuenta los mayores fragmentos que oscilaban entre 3 y 5 kms de diámetro, impactarían con el doble de potencia, la superficie del inmenso planeta.  
El 16 de julio de 1994, el primer fragmento de los veintitrés presupuestados para impactar en Júpiter, chocó de manera espectacular creando una bola de fuego. Sin embargo, sería el fragmento denominado como G, que impactó el 18 de julio, creando una mancha de 12.000 kms de diámetro, con una potencia de 6 millones de megatones, lo que sumaría quinientas veces todo el arsenal nuclear de la Tierra.
Este evento por primera vez en la historia pudo ser seguido en directo por los astrónomos, permitiendo la observación de un evento celeste único en la historia. Esto pone sobre la mesa la disyuntiva de lo poco podría hacer la humanidad, de verse ante una situación semejante.

¿Habías escuchado hablar del cometa
 Shoemaker-Levy? ¿Qué otras cosas
 sabes de los cometas?

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