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domingo, 26 de mayo de 2013


¿Para qué sirve el apéndice?




La asunción de que el apéndice no es más que una pieza inútil en nuestros organismos dista mucho de ser una mera creencia popular. Aunque desde la propia comunidad científica se ha sostenido que esta parte del cuerpo carece de utilidad alguna y que la remoción del mismo no acarrea ningún tipo de problemas, la realidad es bastante diferente.
Si creías que el apéndice no servía para nada más que arriesgarte a problemas de salud, tampoco debes sentirte como un tonto, pues el misterio en torno a la interrogante de para qué sirve el apéndice se ha revelado hace relativamente poco. Te invito a conocer todo acerca de la cuestión.

Los mitos sobre el apéndice




La teoría clásica apunta al hecho de que el apéndice es un remanente evolutivo de las antiguas especies de Homo. Éstas, acostumbradas a comer mucha materia vegetal, necesitaban del apéndice para poder procesar las grandes cantidades de vegetal que se consumían desde los árboles. Sin embargo, son varias decenas de millones de años en los que el apéndice ha conservado su lugar en nuestro cuerpo, incluso ante numerosos cambios evolutivos que ha sufrido nuestra especie.
Necesariamente, ello tendría que significar algo, ¿no? Pues todo lo que tenemos en nuestro cuerpo tiene al menos una función. Lo cierto es que preguntas como ésta se habrán formulado entre los miembros de un grupo investigadores en la Duke University Medical Center, quienes en 2009 descubrieron que el apéndice, lejos de no ser más que un inútil en el organismo, es un excelente hogar y refugio para las bacterias.

Albergar bacterias: la función del 

apéndice



De acuerdo a los resultados de las investigaciones recién mencionadas, la función del apéndice es la de albergar bacterias, todas aquellas importantes bacterias que componen la flora intestinal y que cumplen funciones fundamentales en el cuerpo. Así, el apéndice estaría haciendo posible el crecimiento de microbios que controlarían y estimularían el accionar de nuestra flora intestinal y actuando en el marco del sistema inmunológico , permitiendo regular las funciones de nuestra flora ante el menor riesgo de infección en nuestro intestino y nuestro colon.
El apéndice es una especie de tubo pequeño y cerrado, con un aspecto similar al de un dedo, adherido a la sección en la que comienza el intestino grueso, en donde éste se encuentra con el delgado. Cuando éste se inflama o algo desde los intestinos queda atorado allí, el apéndice puede hincharse considerable y peligrosamente (apendicitis), pudiendo cortar el suministro de sangre hacia allí y provocando la muerte de sus tejidos.
Es entonces cuando el apéndice debe extirparse de inmediato, pues puede estallar y liberar sus contenidos altamente mortales. Muchas personas se lo quitan antes de viajar a otros países o simplemente para no correr este tipo de riesgos, no obstante, hoy se sabe que en realidad, no hay que quitarlo a menos que sea realmente necesario, es decir, ante la amenaza de apendicitis.
La ciencia a veces peca de soberbia y a lo que no se le encuentra explicación muchas veces se lo tacha de inútil o inabarcable. Al apéndice le tocó dicha suerte, pero poco a poco su reivindicación se va materializando y es justamente, gracias a la ciencia.
¿Qué opinas al respecto? ¿Qué otras
 cosas sabes acerca del apéndice


sábado, 25 de mayo de 2013


5 de las cosas más grandes del universo




El vasto universo es un lugar inimaginablemente sorprendente. Aunque mucho se hipotetiza y se teoriza acerca de la historia, las características, la composición y el funcionamiento de éste, lo cierto es que, prácticamente no sabemos nada sobre él. Nos creemos muy grandes, ¿no? Pues la realidad muestra algo considerablemente diferente y somos muy pero muy pequeñitos en el universo. He aquí 5 de las cosas más grandes que hay allí.

5. Radiogalaxias



Impulsadas por los discos de acreción de los agujeros negros masivos, las radiogalaxias son galaxias activas con enormes emisiones de radio con alta interacción entre chorros de materia gemelos y un medio externo modificado por los efectos de la llamada dirección relativista. La radiogalaxia más grande conocida es la 3C236 que, ubicada en la Constelación Lio Menor, tiene 40.000.000 de años luz de diámetro.

4. Manchas Alfa Lyman





Las LAB (Lyman Alpha Blobs) son manchas de enormes concentraciones de gas que se encuentran en el universo y en sí, constituyen cortas fases en el nacimiento de los cúmulos de galaxias. Visto de otro modo, son como amebas gigantes que flotan en el universo, una cosa llena de gas y de un tamaño equivalente a los 200.000.000 de años luz, aproximadamente.


3. El Vacío de Boötes





También conocido como “El gran vacío”, muchos le consideran el lugar más aterrador del universo. Es una inmensa región del universo, con forma esférica, de un diámetro de aproximadamente unos 250.000.000 de años luz. Se cree que se formó a partir de la unión de varios vacíos y unas 2500 galaxias del tamaño de la nuestra entrarían allí. 

2. El Supercúmulo de Shapley



El Supercúmulo de Shapley es el más grande que se conoce en su tipo, por ello, hay quienes mencionan ésto como la cosa o el objeto más grande conocido por el Hombre. Se estima que el tamaño de este supercúmulo es equivalente a 4000 veces el de la Vía Láctea y se compone de numerosas galaxias, las cuales se mantienen en movimiento y se sostienen gracias a la fuerza de gravedad.

1. La red cósmica


Aunque poco suele hablarse sobre ella, en la comunidad científica existe un gran consenso en que la llamada red cósmica es la cosa más inmensa que puede existir en el universo. Se trata de una masiva estructura organizada que comienza a nivel estelar y cubre todas las cosas habidas del universo, aunque como decía, los astrólogos rara vez la mencionan debido a la complejidad de semejante escala. Digamos que es una especie de andamio infinito, repleto de cúmulos y supercúmulos de galaxias, las cuales están rodeadas de materia oscura y que se asemeja a una infinita telaraña tridimensional. ¿Qué tan grande? Intenta imaginar la Vía Láctea...ahora imagina que es una semilla de amapola...la red cósmica es del tamaño de un gigante estadio olímpico en el que dejas caer una semilla de amapola.

Fascinante, ¿no es así? ¿Qué opinas ahora? ¿Qué otras cosas gigantes del universo conoces?

jueves, 23 de mayo de 2013


¿Cuántos huesos tiene el cráneo?



Los huesos son lo que sostienen el cuerpo, son la base esencial que compone la estructura del cuerpo humano. Nacemos con una cifra aproximada de entre 260 y hasta 300 huesos en el cuerpo, al alcanzar la adultez, tenemos entre 202 y 206, y entre las partes del cuerpo con mayor acumulación de éstos (unos 52 en los pies y 27 en loas manos, por ejemplo), encontramos la cabeza, pero hay ciertas cosas a tener en cuenta al momento de hablar de ellos. ¿Alguna vez te preguntaste cuántos huesos tiene el cráneo?

El cráneo humano


Primero lo primero, “vamos por partes” dijo Jack el destripador. La cabeza ósea (el cráneo y los huesos de la cara) normalmente está compuesta por un total de 29 huesos. El cráneo tiene una articulación de 8 huesos, mientras que el resto de la cara tiene otros 14. Con sus 8 huesos, el cráneo humano conforma una estructura muy sólida, cuya principal función es la de alojar y proteger los delicados órganos vitales que se encuentran en la cabeza, fundamentalmente, el encéfalo.
El cráneo tiene entonces 8 huesos que encierran el cerebro y otros 14 que, entre otras cosas, resguardan los ojos, la nariz y la boca. Los huesos del cráneo están fuertemente soldados por costuras de tejido conjuntivo, las cuales se conocen como suturas. Además de estos 22, existen otros tres huesos muy pequeños en cada uno de los oídos y por último, hay otro bajo la lengua llamado hioides. Momento de sacar cuentas. Bien, en total, son 29 huesos los que normalmente debería haber en la cabeza.

Los 8 huesos del cráneo




Aclarado todo esto, ahora sí, sabemos que el cráneo está compuesto por una estructura ósea de 8 huesos. Esos huesos son: el frontal, los dos parietales, dos temporales, uno occipital, uno esfenoide y otro etmoide. La parte superior, similar a una cúpula, se conoce como bóveda del cráneo, al tiempo que la parte inferior se suele llamar base. Terminemos por repasar cada uno.
  • Hueso frontal: está ubicado en la parte superior de adelante, obviamente, y presenta dos secciones. Una vertical convexa y otra horizontal. Es el hueso de la frente, llegando desde la parte superior del cráneo hasta las aberturas de los ojos y casi hasta las sienes.
  • Huesos parietales: cada uno es un hueso plano con forma cuadrangular y está ubicado en los laterales del cráneo. Está unido al hueso frontal en la parte superior, al occipital en la parte posterior y a los temporales hacia ambos lados. Junto con el frontal, conforman la cavidad donde se aloja el cerebro.
  • Huesos temporales: los huesos temporales están en ambos costados del cráneo y contienen los los órganos receptores relacionados con los sentidos de la audición y el equilibrio.
  • Hueso occipital: está ubicado en la parte posterior del cráneo, prácticamente al lado de la nuca y se conecta con la primera vértebra cervical.
  • Hueso esfenoidal y etmoidal: se encuentran en la base del cráneo, y están relacionados con los huesos de la cara.

Muy bien, espero que todo esto te haya 
sido de gran ayuda. ¿Qué otras cosas 
podrías contarnos sobre los huesos de la 
cabeza ósea y especialmente de los 
huesos del cráneo? Hay quienes 
consideran que el número total de huesos
 craneales es de 28 y no de 29, 
¿escuchaste sobre eso alguna vez? ¿Qué 
sabes al respecto? 



miércoles, 22 de mayo de 2013

5 fascinantes curiosidades sobre los lobos




Los lobos (Canis lupus) son animales realmente asombrosos. Ampliamente recurrente en los mitos de diversas culturas, los lobos pasaron de dioses a los primeros animales en ser domesticados por el ser humano en un largo proceso de más de 10.000 años.
Así, mucho más que parientes cercanos del mejor amigo del Hombre, el perro, el lobo resulta un ser muy familiar y al mismo tiempo extraño, curioso y enigmático. Aún nos queda mucho por conocer acerca de estas criaturas, te invito a conocer 5 fascinantes curiosidades sobre los lobos.

5. Los lobos negros no nacen así nada más

Un estudio científico realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Stanford reveló el misterio de los lobos negros en el año 2008, una cuestión que abundó los mitos más oscuros y siniestros a lo largo de la historia. Los científicos señalaron que lejos de la magia, los lobos negros presentan una variación melanística en el pelaje de lo que una vez fueron lobos grises y que si bien ésto les podría servir para la caza nocturna, se trata de algo que ocurre en los perros domésticos y no precisamente de forma natural. Es decir que si realizaramos un segimiento genético a los lobos negros nos encontraríamos con un cruce, la reproducción entre los lobos grises y los perros domésticos en el pasado. Otro dato curioso es que los lobos de pelaje negro presentan una inmunidad a las infecciones mucho más eficaz que los demás.

4. Un lobo con rabia es extremadamente peligroso

No se necesita ser un genio para entender que si el caniche de tu vecina contrajera rabia se volvería un verdadero peligro, pocas cosas podrían ser tan extremadamente peligrosas como un lobo o incluso una manada de lobos infectados de rabia. Claro que si no vives en determinadas regiones norteñas de Norteamérica, Medio Oriente o Eurasia, no tienes mucho de que preocuparte, además, los lobos no son de los animales que contraen rabia con mayor frecuencia. No obstante, cuando lo hacen, las cosas se complican bastante. Los lobos pueden contraer rabia al contagiarse de otras especies, como los perros domésticos, los zorros y los mapaches, entre otras. Lo curioso es que a diferencia de la mayoría de estos animales, que además del conocido comportamiento agresivo muestran una suerte de letargo y desorientación que de cierto modo los alela, los lobos se vuelven terribles, frenéticos, veloces, feroces y sumamente violentos cuando tienen rabia. Una vez entran en el dominio de ese fuerte cólera, los lobos registran el mayor número de ataques a humanos, los cuales aún suceden y la mayoría de las veces culmina en una tragedia.

3. Los lobos son grandes caníbales

El canibalismo entre los lobos es muy común. Es que existen pocos animales carnívoros y oportunistas tan eficaces como los lobos, que jamás pierden la chance de comer. Es sabido que cuando un miembro de la manada está enfermo, malherido o apunto de morir, es devorado por todo el grupo. Ésto tiene mucho que ver con el clima y las implacables regiones en las que habitan. En Alaska, por ejemplo, quienes se encargan de controlar el número y las posibles amenazas que los lobos pueden provocar en parques abiertos al público, saben muy bien que cuando un lobo cae en una trampa se debe quitar de inmediato o el resto de la manada lo comerá. Luego de los combates entre los machos del grupo, igualmente, el ganador se come a su contrincante y en muchos casos, hasta las crías pueden comerse a su propio padre.

2. Comen perros y también humanos

No resulta extraño si ya sabemos que el canibalismo les caracteriza, ahora, ésto pareciera ir aún más allá y si tenemos un poco de imaginación, pareciera que los lobos adoraran comer perros domésticos. Es algo muy habitual en regiones de Rusia, un lobo llega a donde hay un perro doméstico, que obviamente es donde también hay gente, hace que el perro le siga y luego lo terminan emboscando en manada para comerlo. Pero no nos quedamos allí, los lobos también tienen a los seres humanos en el menú. Los expertos suponen que aunque pudo pasar a lo largo de la historia, los lobos comenzaron a comer a los humanos especialmente en la Edad Media y más precisamente, tras la plagas y la peste negra que devastó Europa durante aquellos años. Para entonces, las pilas de cadáveres se acumulaban una tras otra, algunos eran quemados, otros enterrados, lanzados a ríos o abandonados en bosques, dejándoles servidos para los lobos. Algo muy similar ocurrió con la peste bubónica, cuando se creía que los responsables eran los perros y éstos eran sacrificados masivamente.

1. Comen a sus presas vivas

Como ya vimos, los lobos son capaces de comer prácticamente cualquier cosa que puedan atrapar. Ahora, a diferencia de muchos otros animales, como los osos o los grandes felinos, los lobos no cuentan con un arma o una herramienta anatómica que les permita quitar la vida de sus víctimas de inmediato. Por el contrario, cazan, atacan y se alimentan en manada, dando numerosos mordiscos con sus filosos y gruesos colmillos, arrancando la carne poco a poco de sus presas. Esto suele conocerse como “muerte por desgaste”. Primero se arrancan los músculos de las patas y los cuartos traseros para que la presa caiga, allí se ataca la zona abdominal, en donde se crea una abertura para desparramar las vísceras y los órganos internos.
Entonces el grupo ya puede comenzar a alimentarse de la fresca y agonizante presa, hasta que finalmente perece agotada.

Muy interesante, ¿no? ¿Qué te pareció? 
¿Qué otras cosas sabes acerca de los 
lobos?

martes, 21 de mayo de 2013

El astato para curar el cáncer



Sin duda alguna, una de las investigaciones científicas que más atrae a la gente y la mundo de la ciencia es la posible cura para el cáncer. Hace pocos días que concluyeron las investigaciones propuestas por la Universidad de York, en las que se plantea investigar la estructura atómica del astato, el elemento natural más raro en el planeta.
El interés se debe a que el astato podría curar el cáncer, aunque lo difícil es saber cómo se haría exactamente.

La investigación del astato

El astato es un raro elemento de la tabla periódica, del que se estima que tan solo existen 0,07 gramos en forma natural en el mundo. Tiene 85 protones y 85 electrones por átomo, es radiactivo, y sus versiones más estables se desintegran en ocho horas. El astato se forma mediante la descomposición natural de elementos como el uranio.
La investigación sobre el astato fue llevada a cabo por el profesor Andrei Andreyev y su equipo, junto con Valentine Fedosseev, del CERN. Se llevaron a cabo en el ISOLDE, una instalación en la que los científicos lograron acceder por primera vez al potencial de ionización del astato, es decir, la cantidad de energía necesaria para extraer un electrón de un átomo de astato, convirtiéndolo en un ión o partícula cargada.
También se han investigado sus propiedades físicas y químicas, aunque algunos datos de este elementos de la tabla periódica ya se conocían a partir de su descubrimiento en el año 1940.



El astato ocurre en la naturaleza a bajos niveles, pero también puede ser creado artificialmente en laboratorios especializados. Los investigadores quieren comparar las propiedades del astato con las del recientemente descubierto elemento 117, el segundo elemento más pesado creado y homólogo del astato.
Para la investigación se utilizó la espectroscopia láser de código, que permite estudiar las propiedades de átomos exóticos.

El astato contra el cáncer

Se considera que el astato podría ser una fuente de radiación de corto alcance utilizada en la terapia alfa contra el cáncer. Con el astato se podrían generar radiofármacos que se incluirían en esta terapia.
La terapia alfa consiste en la utilización de partículas radiactivas de elementos pesados para liberar gran cantidad de energía en una distancia corta -aproximadamente 0,05 milímetros-, lo que permite destruir células tumorales de forma más específica y sin dañar los tejidos circundantes.



Es importante conseguir que exista una estabilidad entre los enlaces químicos que buscan las células cancerosas y la radiactividad que poseen, de forma que se asegure que la radiación solo llegue al cáncer y no ataque al resto del cuerpo.
Hoy en día se lleva a cabo en muchos hospitales la braquiterapia, en la que un implante radiactivo se coloca cerca de las células cancerosas. Se utiliza principalmente para tratar el cáncer de cuello de útero, de mama y de próstata. Sin embargo, la ventaja del astato es que es cuatro mil veces más masivo que las partículas beta utilizadas en la actualidad.
La mayoría de los elementos utilizados en la medicina no son naturales, sino que se producen artificialmente mediante reacciones nucleares, por lo que su escasez en la naturaleza no sería un problema para la investigación y la puesta en marcha de la terapia.
Sin embargo, sí es un problema los altos costos que implicarían estos tratamientos y los problemas químicos que aún no se han resuelto. Para eso se debe avanzar en este campo y seguir estudiando.

El astato para curar el cáncer es una 
posibilidad, pero aún no algo real y 
tangible. Solo queda esperar si la 
investigación se sigue desarrollando y la 
terapia llega a la luz.




lunes, 20 de mayo de 2013


Pitágoras, los pitagóricos y muchos triángulos






Uno de los teoremas más importantes en la historia de las matemáticas, si no el más, es el Teorema de Pitágoras, atribuido a uno de los más importantes matemáticos de la historia, Pitágoras, fundador de toda una escuela de pensamiento, los pitagóricos.


¿Quién fue Pitágoras?




Pitágoras de Samos fue un filósofo que vivió sobre el siglo VI a.C. Nació en Samos, una población situada en la costa de la actual Turquía. En esa época Samos era gobernada por un tirano conocido como Polícrates. Durante su juventud conoció probabablemente a Thales, otro brillante filósofo y matemático (en otra ocasión habría que hablar del Teorema de Thales), que le recomendó que viajase a Egipto.
Este viaje a Egipto parece que fue tremendamente instructivo para el matemático, que adquirió gran parte de su conocimiento y filosofía en su estancia. Posteriormente, y alrededor del año 530 a.C., viajó a Croton, una población en el sur de Italia, donde fundó una escuela de conocimiento, una secta para algunos, conocida como los pitagóricos.
Parece que esto no resultó del agrado de los gobernantes, ya que fue expulsado de la ciudad, lo que le obligó a seguir viajando por el mundo.

Los pitagóricos: nerds de la antigüedad

El colectivo de los pitagóricos pervivió por muchos años, con unas reglas muy llamativas, como por ejemplo no comer grano, no recoger lo que se ha caido, no tocar un gallo blanco, no agitar el fuego con hierro, no partir el pan o no comer el corazón de un animal. También practicaban el ascetismo y el vegetarianismo. Unos nerds de la época antigua, vamos.
De acuerdo con las enseñanzas de Pitágoras, "el universo y el hombre, el macrocosmos y el microcosmos, son construidos por las mismas proporciones armónicas". Pitágoras creía que todos los seres vivos tenían parentesco, la inmortalidad del alma y en las vidas anteriores (el mismo se creía la reencarnación de un gran guerrero llamado Euphorbus).

Los números musicales: el teorema de 

Pitágoras


Pero lo que aquí más nos interesa es el popular teorema de Pitágoras. ¿Cuál fue su origen? Probablemente el interés por las proporciones armónicas. El filósofo observó que existía una relación entre la longitud de una cuerda tensa y el sonido que producía cuando vibraba. Por ejemplo, observó que dos cuerdas separadas por una octava  (una daba el Do bajo, mientras que la otra daba el Do agudo), tenían una relación de longitudes 2 a uno. La que daba el Do bajo tenía el doble de longitud que la que tenía el Do agudo.
Esto le resultó muy curioso, y siguió experimentando con las notas musicales y la longitud de las cuerdas. De este modo comprobó que cuando dos notas diferían en una "quinta" (es decir, una da un Do y la otra un Sol), la relación entre las longitudes es 3 a 2. Una de las cuerdas era una vez y media más larga que la otra. Y lo que es más curioso, cuando las relaciones entre las longitudes no eran simples, como 25 a 17, la combinación de sonidos era desagradable.
¿Por qué podría suceder esto? Pitágoras encontró un sentido místico a todo esto, y empezó a pensar en los números como entidades en sí mismas, es decir, empezó a pensar en el número dos, sin más, no en dos casas o dos sandalias, si no que en el número dos sin más.
Al sabio se le ocurrió empezar a representar los números como conjuntos de puntos. Así, el número 1 sería un único punto, 2 dos puntos... y le llamó la atención que con ciertos números podían ser representados por triángulos equiláteros.
Con un único punto podemos trazar en sus bordes un triángulo equilátero, si ponemos tres puntos en los vértices del mismo tendremos otro, igual sucede con el 6, con el 10, con el 15, con el 21... a todos estos números los llamó números triangulares.




Del mismo modo, observó que con otros números, podríamos hacer cuadrados. Estos números eran el 1, el 4, el 9, el 16, ¿veis ya por donde voy?
Pitágoras, o tal vez alguno de sus discípulos (pues sobre esto hay dudas), observaron también la relación entre estos números, y cuál no fue su sorpresa, ¡se podían obtener mediante unas sumas muy simples y muy evidentes! Dejadme que os ilustre. He aquí los números triangulares:


1
3 = 1 + 2
6 = 1 + 2 + 3
10 = 1 + 2 + 3 + 4
15 = 1 + 2 + 3 + 4 + 5


Fantástico, ¿verdad? Pero... ¿y los números cuadrados? ¿Existiría alguna "mágica" relación entre ellos? Pitágoras descubrió que también se podían obtener de una manera regular, en este caso sumando los números conocidos como "impares", por ejemplo:

1
4 = 1 + 3
9 = 1 + 3 + 5
16 = 1 + 3 + 5 + 7

Vaya, o sea, que estos números parecían seguir unas normas bien definidas. Qué bien. Qué bonito es descubrir la regularidad en las matemáticas.
También observó que los cuadrados también se podrían obtener sumando un número tantas veces como indicaba:





1 = 1
2 + 2 = 4
3 + 3 + 3 = 9
4 + 4 + 4 = 4 16

Es decir, cogiendo una vez el número 1, dos veces el número dos, tres veces el número tres... y así.

Los triángulos rectángulos

El interés de pitágoras por los triángulos ya debe ser más que evidente. Fijémonos ahora en su interés en uno de los triángulos que manifiestan un gran orden: el triángulo rectángulo. Este triángulo es conocido por tener dos lados perpendiculares, esto es, formando un ángulo recto, vamos, como si fuese una estaca clavada en el suelo, la estaca forma un ángulo recto con el suelo. ¿sabéis de que hablo, no? Seguro que sí.



Imaginad a Pitágoras jugando en la arena de la playa con sus triángulos rectángulos. Se le ocurre trazar dos lados en la arena de la playa con una rama, uno de tres unidades de longitud, y el otro de cuatro unidades de longitud, y los une con otra línea. Tal vez para él, una unidad de longitud no era más que una concha de molusco. Dos unidades, dos veces la concha, tres unidades, tres veces...
Cuál no sería su sorpresa al descubrir que la longitud de la tercera línea era 5 conchas. Es decir, esto no es habitual. Cuando trazaba un lado con una longitud de una unidad y el otro de dos unidades de longitud, no parecía que ningún número "natural" surgiese en el lado más largo, conocido como hipotenusa.
Qué curioso. Sería de esperar que tuviese una longitud igual a tres. A estas alturas está claro que Pitágoras buscaba una relación entre estos números.
Lo que era más extraño, es que esto casi nunca sucedía, si coges por ejemplo, lados de dos y tres unidades de longitud, el tercer lado no mide cuatro. Vaya fastidio. Y si coges lados de cinco y seis, tampoco. Pero ¡atención! si te fijas en los cuadrados de de los números, es decir, en lugar de 3 y 4, coges 9 y 16 , ¡su suma da el cuadrado de cinco, 25!
Ya podéis imaginar a Pitágoras bailando de alegría en la playa, ¡había una regularidad!
Es decir, si sumaba el cuadrado de los lados de menor longitud, ¡obtenía el cuadrado del lado de mayor longitud!
O dicho de otra manera: el cuadrado de la suma de los catetos (lados de menor longitud), es igual al cuadrado del lado de mayor longitud (hipotenusa).

Os dejo esta demostración para que la penséis un poquito, ¿sabríais explicarla?


Imaginad  su alegría cuando descubrió que se cumplía para todos los triángulos rectángulos. Y ese fue el principio de una de las reglas matemáticas más importantes de todos los tiempos: una regla que se puede demostrar de otras muchas manera, por ejemplo, con agua.

No por nada Pitágoras es considerado 
uno de los más grandes matemáticos de 
la humanidad (si bien ha sido 
cuestionado por otros grandes científicos
 de la actualidad, como ni más ni menos 
que el famosísimo Stephen Hawking).